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Junto con los hermosos días primaverales, comienzan también los molestos problemas con las garrapatas.
Muchas de nuestras mascotas que viven al exterior de la casa o al salir de paseo, pueden infectarse con estos molestos parásitos, que no sólo son perjudiciales para la piel de nuestros animales, si no que también pueden contagiarles enfermedades a ellos y a nosotros.
La garrapata es un parásito que se alimenta de la sangre de nuestra mascota, por lo cual en caso de infecciones masivas, pueden provocarle anemia. Además muchos animales son alérgicos a la saliva de la garrapata, por lo cual pueden sufrir de intenso prurito (picazón).
A través de la saliva, las garrapatas pueden contagiar a su huésped de una enfermedad llamada Ehrlichiosis, causada por una rickettsia. Como consecuencia, hay una disminución en las plaquetas del animal, por lo cual se afecta la coagulación. Algunos signos de esta enfermedad son; letargia, depresión, anorexia, perdida de peso, fiebre, aflicción respiratoria y dolor ocular.
Por lo anterior, notarás que el problema con las garrapatas va más allá de su apariencia desagradable.
¿Cómo actúan las garrapatas?
Para encontrar un huésped adecuado pueden esperar semanas o incluso meses entre la hierba o en los árboles. Cuando se encuentran con un posible candidato apropiado, trepan sobre él (algunos se dejan caer desde la vegetación alta), y por medio de sus quelíceros, penetran la piel y empiezan a chuparle la sangre. Su cuerpo se hincha y cuando está lleno, la garrapata se suelta. Atacan a numerosos mamíferos, incluido el hombre, por lo cual representan una zoonosis.
Una hembra puede colocar hasta 5000 huevos, los cuales resisten adversas condiciones ambientales para luego eclosionar cuando las condiciones climáticas son más favorables para su desarrollo (calor y humedad). |