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La leishmaniosis es una enfermedad parasitaria muy común en toda la cuenca mediterránea. Es una enfermedad transmitida por un vector, por lo que no se contagia por contacto directo entre un perro afectado y uno sano. El vector de la leishmaniasis es un mosquito llamado flebotomo, que es de un mosquito de pequeño tamaño que habita en zonas ricas en materia orgánica, y suele estar presente de marzo/ abril hasta noviembre.
La transmisión de la enfermedad se produce cuando un mosquito pica a un perro afectado, aspirando el parásito. Este parásito sufre una transformación en el estómago del mosquito y adopta la fase infestante para otros perros, asi cuando el mosquito vuelve a picar otro perro le transmite la enfermedad.
El parásito queda inoculado en la piel, dependiendo del sistema inmunitario del paciente podemos tener varios escenarios clínicos. Algunos pacientes tienen anticuerpos contra la leishmania, es decir que han sido contagiados sin que muestren ningún tipo de sintomatología. Otros pacientes pueden presentar la forma cutánea de la enfermedad, suelen manifestar alopecias, especialmente alrededor de los ojos, epistaxis (sangrados nasales) caspa, callos en los salientes óseos, infecciones de piel (piodermas) que no curan a pesar de recibir el tratamiento adecuado, crecimiento de la uñas, pérdida de peso y linfoadenopatía ( aumento de tamaño de los ganglios linfáticos), Estos pacientes suelen ser pacientes que tienen una buena inmunidad celular, evitando el desarrollo de la forma visceral de la enfermedad, más grave y de peor pronóstico. Muchas veces el amo busca atención veterinaria ya que ven que el perro no está bien. La forma visceral de la enfermedad es mucho más grave, la leishmania no está afectando tanto el perro por fuera si no que está dañando los órganos internos. El riñon suele ser el órgano diana y muchas veces se nos presentan casos con síntomas de pérdida de peso, poliuria/ polidipsia ( aumento de micción y sed) y ya en casos más avanzados anorexia, caquexia incluso muerte.
En Aragó Clínica Veterinària vemos también casos de leishmania con cojeras, patologías oculares, problemas digestivos incluso cardíacos eso si con mucha menos frecuencia.
El diagnóstico de la leishmania se puede realizar con una analítica sanguínea, ya que podemos detectar la presencia de niveles de anticuerpos de leishmania altos en sangre y las alteraciones típicas de la lesihmaniosis en las proteinas sanguíneas ya encontramos hipoalbuminemia y hiperglobulinemia signos de la activación de la leishmania en el cuerpo de nuestro paciente. En algunos casos con una tasa baja de anticuerpos es preciso realizar una punción de médula ósea una maniobra un poco más compleja pero podremos identificar la leishmaniasis en el frotis medular.
El tratamiento de la misma variará según el estado del animal. Si es un paciente con un cuadro cutáneo sin afectación de los órganos internos, en Aragó Clínica Veterinària solemos usar medicamentos leishmanicidas inyectables (matan la leishmania) y leishmaniostático orales (evitan que la leishmania se multiplique) en un tratamiento ambulatorio. En estos casos conseguimos una buena calidad de vida y control de la enfermedad en un 90% de los casos. La leishmania es una enfermedad crónica que no se cura pero que se consigue controlar de modo que nuestra mascota no exhibe ningún síntoma compatible con la enfermedad. Solemos revisar nuestros pacientes cada 6 meses y así poder ajustar la medicación dependiendo del estado del animal.
Los casos de leishmaniasis visceral son más complejos. Muchas veces los pacientes no presentan ningún problema externo y solo cuando el paciente está en fallo orgánico llega a nuestra consulta. La mayor parte de los pacientes se presentan con fallo renal, y debido a los efectos nocivos sobre el riñón de los leishmanicidas inyectables, desde hace unos años usamos un leishmanicida por vía oral. Muchos de estos pacientes necesitan hospitalización y sueroterapia. La anemia provocada por el parásito es en ocasiones tan severa que transfusiones de sangre son necesarias para estabilizar al paciente.
No existe hoy por hoy una vacuna contra la leishmaniasis. La prevención contra esta enfermedad consiste en usar productos que ahuyenten los mosquitos ya sea en forma de collar o pipetas. También es aconsejable evitar en la medida de lo posible que nuestra mascota duerma fuera durante los meses de verano ya que el flebotomo está activo desde la puesta hasta la salida de sol.
El diagnóstico precoz de la enfermedad es muy importante. Diagnósticar la leishmaniasis antes de la sintomatología mejora mucho el prognóstico de la enfermedad. Nuestro centro realiza una campaña en el mes de Noviembre con el objetivo de detectar los perros infestados durante los meses de verano y poder iniciar el tratamiento antes de que tengan sintomatología.
Es importante mencionar que la leishmaniasis es una zoonosis, es decir una enfermedad que se puede transmitir a los humanos. Esa transmisión no se produce nunca por contacto con nuestra mascota, sino que es necesario la presencia del mosquito. Este debe picar a un perro enfermos, y luego picarnos a nosotros. Debemos recordar que los perros enfermos controlados no tienen leishmania circulante que pueda ser absorbida por el mosquito. Según un estudio de la Universidad CarlosIII de Madrid, si bien el número de personas que han estado en contacto con la Leishmaniosis es alto, el número de personas que desarrollan la enfermedad con síntomas clínicos es bajo. |