|
Ante la situación de desbordamiento de nuestros centros de recogida, tanto los municipales como los privados, cuando adquirimos una nueva mascota debemos de plantearnos la esterilización de la misma.
La castración se ha de plantear siempre si va a mantener a su perro únicamente como mascota. Hay que tener en cuenta que los perros guía y los perros para sordos o minusválidos se castran de forma rutinaria. Es una intervención que tiene muchas ventajas y pocos inconvenientes.
Las ventajas son:
- Prevención del celo o estro.
- Se evita que la perra o gata salga en celo y por lo tanto ella no permitirá que los machos la cubran
- Cuando la mascota está en celo siente la necesidad de escaparse para encontrar pareja. Esta conducta se elimina con la castración.
- Se evita la falsa gestación (embarazo psicológico), una alteración que afecta a muchas perras que se sienten incómodas tras el celo porque se creen que van a tener cachorros y presentan conductas de gestación (confección del nido, etc.).
- Se previenen las infecciones uterinas (piometras).
- Si la perra o gata se castra antes de alcanzar la madurez, las posibilidades de desarrollar tumores mamarios más adelante se reducen considerablemente- El cáncer de mama es el tumor más común entre nuestras mascotas, y si bien en muchas ocasiones tiene tratamiento este implica intervención quirúrgica en pacientes que son mayores y en algunos casos ya llegamos cunado se han producido metástasis.
Hay diversas enfermedades en las que se recomienda la cirugía:
- Tratamiento de una falsa gestación intratable.
- Hembras con ciclos anormales debido a quistes ováricos.
- Tratamiento de determinados problemas de comportamiento.
Muchos de los inconvenientes son falsos. Los más difundidos son la obesidad, la pérdida de carácter, la inutilidad de un animal castrado como perro guardián etc. La obesidad es probablemente el inconveniente más extendido. Una alimentación juiciosa con una dieta adecuada y sin exceso de golosinas permite controlar adecuadamente cualquier problema de sobrepeso, igual que en un animal entero. Una perra castrada no pierde carácter y sus habilidades de guardia, su inteligencia, sus ganas de jugar y su afecto no se ven alterados. Debemos recordar que el ovario de la perra sólo está activo 2 veces al año, por lo que la personalidad de la perra durante el resto del año no está influenciado por la actividad ovárica.
En trabajos recientes se ha demostrado que la castración en el cachorro inmaduro no tiene ningún inconveniente y la técnica es mucho más simple. No obstante, lo más habitual es que el veterinario recomiende realizar la castración durante la pubertad o tras el primer ciclo, para evitar problemas de incontinencia urinaria que esporádicamente se han relacionado con la castración antes del primer celo.
Hay ciertas alternativa a la intervención quirúrgica:
- Control médico
- Control físico
- Control mediante repelentes.
Control médico El ciclo de su perra se puede controlar con tratamientos médicos. Existen diversas substancias que se utilizan para inhibir el ciclo, muchas de ellas similares a las utilizadas en la píldora anticonceptiva. Estos fármacos se presentan en forma de pastillas que se pueden utilizar para retrasar o interrumpir el ciclo completamente o como inyectables con un efecto más prolongado. No obstante, la interrupción de la actividad sexual en un perro durante toda la vida implica la administración permanente de fármacos y es probable que aparezcan efectos secundarios. Los medicamentos no son baratos y si lo que se pretende es la supresión del celo a largo plazo, es preferible la intervención quirúrgica.
Control físico Existen braguitas especiales diseñadas para sujetar una compresa absorbente que impide que la secreción vaginal de la perra llegue al suelo y “anuncie” que pronto estará receptiva. Aún así, las feromonas femeninas de atracción también están presentes en la orina y las perras en celo a menudo orinan pequeñas cantidades con mucha frecuencia, momento en el que se les han de quitar la braguitas y no puede vitarse que dejen la “tarjeta de visita”.
Control mediante desodorantes Existen algunos productos para aplicar en el tercio posterior de la perra y para administración oral que dicen reducir el olor de atracción durante el celo. Los más efectivos contienen clorofila pero en nuestra experiencia son poco fiables.
La castración es una cirugía mayor aunque rutinaria y requiere anestesia general. El riesgo no se puede descartar por completo pero, con los anestésicos y los procedimientos quirúrgicos actuales, no es muy preocupante cuando se compara con las ventajas de la intervención. En animales jóvenes el riesgo es mucho menor ya que la operación es mucho más corta. En nuestro centro realizamos un chequeo prequirúrgico, y le administran una premedicación que suele consistir en un analgésico para que no tenga dolores o molestias durante la recuperación. Después se somete a una anestesia general y se realiza la cirugía abdominal, durante la cual se retiran el útero y los ovarios. Por último se suturan los músculos abdominales y la piel. En general el paciente permanece en la clínica sólo durante el día, aunque en ocasiones podemos decidir tenerlo con nosotros durante la noche si no se ha recuperado por completo de la anestesia. A veces ha de llevar un collar especial durante unos días para que no se lama la herida.
Los cuidados postoperatorios son similares a los de cualquier cirugía mayor. Se ha de restringir el ejercicio durante unos días y necesitaremos verla de nuevo y retirar los puntos en caso necesario. Cuando recoja a su perra tras la cirugía le daremos instrucciones oportunas.
Si quiere dedicar a su perra las exposiciones y la cría, es evidente que no es el momento de castrarla. La cría con perros y gatos se ha de considerar con detenimiento. El deseo de quedarse con un cachorro se ha comparar con el problema de encontrar un hogar para el resto de los cachorros de la camada, teniendo en cuenta que las organizaciones de recogida están repletas de perros y gatos vagabundos, mestizos o con pedigrí, que nadie quiere.
No existe evidencia científica de que una camada tenga un efecto permanente sobre la perra. De hecho, algunas perras desarrollan problemas psicológicos de separación entre los propietarios y los cachorros cuando dan de mamar, que suelen tener consecuencias negativas para los pequeños. |